Reseña de Anfisbena (GEC-La Plata)-2014

Anfisbena – Una visita al museo del GEC

 

Exposición, mirada, recorrido y poder

 

Es cuestión de entrar por la puerta, y encontrarse con una totalidad ya significante: la exposición de objetos de colección que no obstante encontrarse ahí para nuestra mirada se hallan claramente en otro registro. Una cuerda insiste en colocarnos en otro lugar: son objetos de exposición. Uno entra la obra y comienza a recorrerla, en un recorrido que sin embargo no es individual sino colectivo, uno va mirando y recorriendo con los otros, esquivandolos, sobrepasándolos, recorriéndolos también a ellos.

Cinco mujeres nos devuelven su mirada fría y firme. Parecen ser cuerpos humanos, pero en la obra los distintos esquemas que vamos construyendo acerca de la situación van continuamente siendo puestos en crisis. Un texto hermético al lado de esos cuerpos insiste en convencernos de que se trata de otra cosa. El recorrido que vamos haciendo va acumulando significaciones y va al mismo tiempo va acumulando estallidos de significaciones. Las voces recitan textos, pero no en una linealidad, no. Las voces recitan textos desordenados, superpuestos, alterados. Tenemos entonces: cuerpos, palabras escritas y palabra sonora, todos registros que en la obra se resisten a ser incorporados en una unidad significativa. 

Y al mismo tiempo tenemos el registro de la mirada, mirada que en este primer momento se vuelve un ejercicio del poder, una mirada catalogadora que busca encasillar esos objetos en alguna taxonomía. ¿O es que acaso los mirados somos nosotros? ¿O somos nosotros los que estamos atrás de una cuerda?

La situación de poder es inmediatamente contradicha. Las luces se encienden y la voz autoritaria nos llama por nuestros apellidos. Los mismos cuerpos que mirábamos (los mismos?) ahora nos ponen bajo la mirada experta y nos encasillan en taxonomías clínicas. Puede ser por mi particular aversión a los médicos pero se trató de un momento particularmente intenso, incómodo, vivido. La sala de museo se volvió una sala de espera de posguerra. Y resulta que soy barítono medio pelo. 

 

Es cuestión de entrar luego al museo de GEC, el “Grupo de estudios sobre el cuerpo”. Nuevamente aquí la narrativa de la historia de un grupo se va formando a partir de la acumulación de los registros materiales: un vestido, un cuaderno, una foto y un audio. El detalle parece buscar una significación totalizante, tanto la historia como la prehistoria parecen querer decirnos que ahí están, en esos objetos, se contiene lo que el grupo es y lo que el grupo hace. Lo que grupo también buscó ser, y cómo ciertas cosas parecen preanunciarlo. Los materiales cuidadosamente elegidos no forman en sí una narrativa, sino que es trabajo del receptor, de uno, formar esa narrativa, bosquejar unidades de sentido que integren el detalle.

 

Es cuestión de perderse un poco en la maraña de brazos, de bocas parlantes, de ojos mirantes, y de elegir arbitrariamente una mano que tocar, una boca que escuchar, unos ojos que mirar, un recorrido que hacer. Es cuestión de enredarse con las anfisbenas, meterse en la narrativa, desarmarla, volver a armarla, buscar el otro lado sin encontrarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s